SOCIALIZACIÓN Y PRIVACIDAD DE LAS PERSONAS MAYORES
EN LAS RESIDENCIAS DE
MAR DEL PLATA
Julia Laterza Calosso y Luis Daniel Passantino
SOCIALIZAÇÃO E PRIVACIDADE DOS IDOSOS EM RESIDÊNCIAS EM MAR DEL PLATA
RESUMEN
Las residencias para personas mayores suelen acomodarse en edificaciones que no han sido proyectadas para esta actividad, por lo cual definen condiciones ambientales, a veces ¨rígidas¨, que pueden restringir el balance voluntario entre la socialización y la privacidad de sus habitantes. Esta investigación tuvo como objetivo la revisión y el relevamiento de estas condiciones en los espacios institucionales con el fin de llegar a un diagnóstico que permitiera la definición de lineamientos de intervención para mejorar este desajuste ambiental. Se considera que la posibilidad de un balance regulado por parte de los individuos, de los gradientes de socialización e intimidad que permiten las condiciones ambientales de estas instituciones, cumplen una función particularmente significativa en la aceptación y el tránsito entre la vivienda propia y estas modalidades residenciales. Para ello se construyó una muestra de instituciones donde se analizaron las cualidades y los correlatos de los espacios interiores y exteriores. Mediante diversas observaciones de campo se aislaron las variables ambientales recurrentes que han permitido la detección de los patrones comunes que constituyeron los resultados.
PALABRAS CLAVE socialización; privacidad; institucionalización.
RESUMO
As residências para idosos localizam-se normalmente em edifícios que não foram concebidos para esta atividade, razão pela qual definem condições ambientais, por vezes “rígidas”, que podem restringir o equilíbrio entre a socialização e a privacidade dos seus habitantes. Esta investigação teve como objetivo rever e levantar estas condições em espaços institucionais, a fim de chegar a um diagnóstico que permitisse a definição de diretrizes de intervenção para melhorar este desequilíbrio ambiental. Considera-se que a possibilidade de um equilíbrio regulado pelos indivíduos, dos gradientes de socialização e intimidade que as condições ambientais destas instituições permitem, desempenham uma função particularmente significativa na aceitação e transição entre a habitação própria e estas modalidades residenciais. Para o efeito, foi construída uma amostra de instituições onde foram analisadas as qualidades e correlatos dos espaços interiores e exteriores. Através de diversas observações de campo, foram isoladas as variáveis ambientais recorrentes que permitiram detectar os padrões comuns que constituíram os resultados.
PALAVRAS-CHAVE socialização | privacidade | institucionalização |
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I+A Año 2024 l Nº 25 l e ISSN 2250-818X (en línea) l Mar del Plata l 36-62
DATOS DE LOS AUTORES
Julia Laterza Calosso. Arquitecta, Especialista en Docencia Universitaria (Facultad de Humanidades, UNMdP), Maestranda en Gestión Ambiental del Desarrollo Urbano (FAUD, UNMdP). Docente en Introducción a la Comunicación Visual (2004-actualidad), becaria (2012-2017) e investigadora (FAUD, UNMdP). Integrante del Proyecto de Investigación: Hábitat y Comunidad para la Tercera Edad, Grupo de Estudios de Diseño Habitacional, Centro de Estudios de Diseño (FAUD, UNMdP). Tutora Académica (FAUD, UNMdP). Participa en programas dirigidos al hábitat para la tercera edad.
Contacto: arqjulialaterza@gmail.com.
ORCID ID 0009-0008-6551-5589.
Luis Daniel Passantino. Arquitecto, Doctor en Arquitectura (UBA). Magíster en Gerontología Social (Universidad de Barcelona, España). Formador de formadores en gerontología (UNMdP y Universidad de Grenoble). Docente e Investigador (FAUD, UNMdP). Director del Proyecto: Hábitat y Comunidad para la Tercera Edad, Grupo Taller de Estudios Habitacionales, Centro de Estudios de Diseño (FAUD, UNMdP). Desarrolla su labor profesional en el área de gerontología ambiental y es integrante de comisiones y ONG orientadas al mismo sector.
Contacto: lpassant@hotmail.com
SOCIALIZATION AND PRIVACY OF ELDERLY PEOPLE LIVING IN RESIDENCES IN
MAR DEL PLATA
I+A Año 2024 l Nº 25 l e ISSN 2250-818X (en línea) l Mar del Plata l 36-62
ABSTRACT
Care homes for older people are often situated in buildings that weren’t originally planned for these purposes. In some cases, environmental conditions may be ‘rigid’, restricting the balance between voluntary socialization and privacy for their residents. This investigation aimed to review and survey conditions in those institutional spaces. Its main goal was to diagnose and define intervention rules to prevent this environmental unbalance. Allowing individuals to manage and balance their socialization and privacy needs is crucial in their decision to transition from their homes to these residential settings. A sample of institutions was created to analyze the quality and relation between inner and outer space. Field observations enabled the identification of recurring environmental variables and the detection of common patterns that shaped the results of this investigation.KEYWORDS Socialization | Privacy | Institutionalization |
Recepción original: Mayo 2024 l Aceptación: Agosto 2024. Laterza Calosso, J. y Passantino, L. D. (2024). “Socialización y privacidad de las personas mayores en las residencias de Mar del Plata ”. Revista i+a, investigación más acción, N° 25, p.36-62
Artículos
INTRODUCCIÓN
Las personas mayores que habitan en sus propias viviendas pueden convertirse en individuos vulnerables por la falta de los recursos económicos para sustentarlas y la inexistencia de redes de apoyo necesarias. Así mismo, las personas mayores que viven en familia experimentan una vulnerabilidad económica y déficits afectivos menores que quienes viven solos. Sin embargo, la sobrecarga sobre el entorno y la imposibilidad de acceso a cuidados formales dificultan este tipo de residencia compartida en esta etapa del ciclo vital (Amadasi, 2016).
El envejecimiento avanzado y la tendencia de residencia en hogares unipersonales resultan indicadores para la planificación de políticas sociales destinadas a los grupos etarios mayores. El Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilaciones y Pensiones (INSSJP) se encuentra en el proceso de implementación de diferentes dispositivos de atención a la dependencia destinados a las personas mayores1 . Sin embargo, mientras se lleva al campo de la práctica, la internación en residencias de adultos mayores es una práctica institucional y una oferta disponible generalizada para aquellos que pierden autonomía en la vida diaria, a causa de diferentes discapacidades y enfermedades crónicas (Redondo, 2012).
En la ciudad de Mar del Plata actualmente, existen una gran cantidad de instituciones dirigidas a personas mayores en las cuales se incluyen las residencias de larga estancia. Un número significativo de estas residencias se encuentran bajo la regulación del (INSSJP), en el reglamento para el registro de prestadores del servicio de geriatría de este instituto se caracteriza el perfil prestacional de las residencias para adultos mayores. Este instrumento normativo hace hincapié en la visión integral del residente, en base a la identidad de la persona. Los principales objetivos de la prestación son el mejoramiento y/o el sostenimiento de la capacidad funcional y mental mediante actividades de estimulación, la prevención del incremento de la dependencia y el apuntalamiento de los vínculos personales de los residentes, para facilitar la integración al medio institucional, mediante un abordaje interdisciplinario. También, hay un apartado sobre estándares donde se evalúan los equipamientos, con el fin de que satisfagan las necesidades de confort en las diferentes áreas de estos establecimientos.
En general, las normativas a nivel global están orientadas a la definición de ámbitos residenciales donde se refuercen las posibilidades de salir, entrar, circular, deambular y pasear en estos equipamientos edilicios. Estas normativas se apoyan en indicadores de accesibilidad, comodidad, variabilidad y alternativas de destinos. Así mismo, las regulaciones se centran en los ajustes adecuados de superficies para usos comunes y no comunes y organizaciones que definan ámbitos comprensibles para facilitar la orientación y la comprensión del ambiente. También, se enfocan en los aspectos de la seguridad de las circulaciones y la deambulación de personas con movilidad reducida, condiciones generales de abrigo, iluminación, ventilación y temperaturas específicas para la población mayor. De la misma forma, los marcos normativos estimulan la presencia de áreas verdes soleadas y saludables, alternativas para la personalización de los espacios privados, resguardo de pertenencias y diseños del ambiente que permita la intimidad, el aislamiento voluntario, la no actividad y las posibilidades de vivir en pareja. Estos instrumentos plantean que los equipamientos residenciales deben permitir el acceso a condiciones espaciales diversas para recibir visitas y realizar reuniones permitiendo grupos variados con diferentes niveles de estimulación. Así mismo, estas instituciones deben considerar el emplazamiento geográfico, la relación con los entornos próximos y las posibilidades del desplazamiento hacia y en la ciudad, a las zonas verdes y a los equipamientos urbanos en busca de entretenimiento, ocio y medios de comunicación. En este sentido el ambiente deberá proponer una respuesta a las necesidades de las personas mayores de acuerdo con los rasgos propios de sus usuarios, sus autonomías y sus vejeces.
DEFINICIÓN DEL PROBLEMA
Las residencias para adultos mayores han crecido notablemente en cantidad en las últimas décadas, debido a la presión y la demanda habitacional sostenida hacia estas formas de hábitat. Esta situación ha propiciado la aparición de instituciones con muchos inconvenientes para llegar a satisfacer los estándares anteriormente mencionados. Así mismo, la orientación de la atención todavía mantiene una mirada muy afianzada sobre el asistencialismo. Estas instituciones contienen a poblaciones de usuarios auto válidos, pero se orientan principalmente a personas en situación de fragilidad o con diferentes tipos de dependencias. Aunque este aspecto del envejecimiento debe ser atendido imprescindiblemente, otras formas más amplias del alojamiento debieran también, estar representadas.
En el caso de la ciudad de Mar del Plata muchas de estas residencias se acomodan en la tipología del pequeño hotel que representó escalas previas de las demandas del turismo en la ciudad. Estas edificaciones han quedado relativamente obsoletas, sub - ocupadas y con un ajuste del ambiente para las personas mayores que los habitan de corto alcance y con una capacidad de respuesta limitada.
MARCO TEÓRICO
Algunos factores ambientales pueden devenir en causantes y situaciones incapacitantes para las personas mayores. Las modificaciones que se experimentan con el envejecimiento, los cambios sensoriales, motores y cognitivos en general, hacen que el ambiente físico cotidiano se convierta en un desafío, a veces infranqueable. Las dificultades en el sostenimiento de las competencias personales para enfrentar el medio ambiente construido, se configura en uno de los aspectos más relevantes en el camino hacia la institucionalización.
Los derechos de las personas mayores institucionalizadas han sido definidos por la Organización de Naciones Unidas (2002); estos derechos expresan la necesidad de envejecer en un entorno seguro y amigable, que responda a sus necesidades materiales, físicas y biológicas, como también emocionales y afectivas, que respete las elecciones de donde vivir y en que contexto social. Entre otras razones, porque esos entornos determinan las trayectorias de las capacidades funcionales y la medida en que pueden ser ampliadas por las personas.
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS. 2015) el vínculo con el entorno es una relación dinámica que se construye según los intereses de los individuos, esta relación se debe adecuar a los cambios que se producen con el tiempo entre las personas y los lugares. Así, este organismo considera que para un envejecimiento saludable se debe fomentar y mantener la capacidad funcional basada en el curso de la vida y sus perspectivas. Esta relación es difícil de resolver y es una tensión que se sostiene en las áreas institucionales del hábitat para personas mayores, donde ciertas rigideces en sus funcionamientos les impiden tener en cuenta las capacidades funcionales individuales.
La capacidad funcional está basada en la integración de varias competencias del individuo que también se construyen con las características del entorno; ese entorno donde se desarrolla la vida de las personas mayores está organizado también, por el medio físico construido culturalmente (OMS. 2015). Esta construcción se apoya en un lenguaje que alcanza las preexistencias, las facetas y el trayecto de las experiencias personales, que se expresan en patrones reconocidos con ese medio. Por lo tanto, la configuración morfológica y espacial de los lugares juega un papel destacado en este sentido. El ambiente diseñado o arquitectónico, organizado por medio de la ergonomía aplicada al campo de la vejez, puede colaborar en reforzar aquellas destrezas individuales y configurarse así, en un recurso terapéutico. Puede estimular los sentidos y despertar en los mayores el deseo de interactuar con ese medio, para ejercer una presión ambiental positiva. Para este aspecto es vital mejorar las condiciones de accesibilidad y remover las barreras arquitectónicas de estos edificios, así el ambiente se convierte en un factor determinante de la calidad de vida de los residentes, dado a que promovería su independencia y posibilitaría el equilibrio entre sus capacidades funcionales y las demandas del entorno (Kalache y Plouffe, 2010).
La gerontología ambiental ha establecido una serie de conceptos dirigidos a comprender cuales con los aspectos del entorno construido que permiten un nivel más apto y plural para el envejecimiento humano y también, aquellas condiciones contraproducentes. Las carencias del entorno construido se constituyen en presiones del ambiente para las personas mayores, entre los aspectos negativos se han estudiado y detectado las relaciones entre ciertas condiciones espacio - ambientales y la presencia de un mayor riesgo de deterioro funcional y malnutrición (Bagnulo y Pizarro, 2010). También, se han descrito como en los contextos institucionales las personas mayores tienden a presentar mayor vulnerabilidad y deterioro de las competencias anteriormente mencionadas (Hormigo Sánchez, 2023). Estas condiciones en la salud de los pobladores de las residencias, atenta contra la seguridad de los mismos; se ha observado un aumento de las caídas en estos escenarios, donde las condiciones del ambiente son un factor interviniente de alta prevalencia2 .
La prevalencia de diversas demencias aumenta significativamente entre los 80 y 85 años, sobre todo en su forma ¨leve¨, condición que debería ser atendida en la mayoría de las residencias para adultos mayores. Las instituciones que se han sostenido en el tiempo, muestran un porcentaje muy significativo de su población con deterioro cognitivo. En este sentido, han sido observados los beneficios que provoca un medio físico estimulante en la restauración neuronal de las personas afectadas (Hannan, 2014).
Se han realizado avances muy significativos en la categorización de recursos que se pueden convertir en catalizadores de aquellas presiones negativas del medio ambiente que ocasionalmente, son los que reducen las capacidades de adaptación en el envejecimiento.
El desafío se presenta en las respuestas de las capacidades funcionales individuales de los adultos mayores en un entorno social integrado (Buffel et al. 2012). Aquí el diseño universal se debiera dirigir hacia la promoción de la coadyuva en la relación adaptativa de la persona envejecida con su contexto, mediante la accesibilidad bajo diversas consignas físico-cognitivas complementarias.
Desde lo social, las personas mayores vienen siendo conscientes de la presión que pueden ejercer como conjunto etario numeroso, para convertirse en agentes de cambio y protagonistas. Este grupo se encuentra más afianzado en el tiempo y en el espacio, en la forma de fenómeno demográfico universal y sostenido por varias décadas. Esta condición los posiciona mejor en función de revertir por sí mismos algunos de las desventajas del ambiente físico, sus construcciones y sus contextos urbanos, en el ejercicio del envejecimiento activo en el ¨lugar¨ (Sánchez-González, 2015). Es por ello que otras miradas vienen buscando mayores alternativas de permanencias en esos lugares propios; lo hacen efectivo a través de un fortalecimiento de la asistencia en las viviendas particulares de los mayores y por el apuntalamiento de las redes constituidas como grupo. De esta forma, y cómo lo describe Vázquez (2021) ciertos programas sociales pueden disminuir la asistencia y/o las estadías en las residencias de larga estancia, en donde tiende a perder autonomía3 .
OBJETIVOS
El objetivo general de esta investigación ha sido llegar a un diagnóstico de aquellos aspectos del ambiente físico construido que intervienen en el par relacional socialización - privacidad en las residencias de larga estancia.
Esta evaluación está dirigida a que se puedan definir lineamientos que orienten intervenciones sobre estos equipamientos edilicios, con el fin de permitir un mejor ajuste de esas condiciones ambientales.
METODOLOGÍA
En investigaciones anteriores se describieron los aspectos vinculados a los espacios físicos que responden a la necesidad de habitabilidad de los entornos institucionales. Se realizó una clasificación y categorización de los espacios disponibles privados, comunes, e intermedios y cuantificación de superficies mínimas estimadas. También, se midieron las densidades habitacionales definidas por las normativas vigentes en relación con las verificadas en diferentes observaciones y trabajo de campo4. En la investigación que se detalla en este informe, se ha puesto la mirada sobre la cualificación del ambiente como condición articuladora de las variables más cuantificables de los estudios previos. Para cumplir con estos objetivos se han cruzado los conceptos de los aportes teóricos con las normativas vigentes aplicables a la ciudad de Mar del Plata5 y, un gran número de observaciones del trabajo de campo.
Las categorías de análisis que se detectaron pertinentes para la investigación fueron la ventilación, la orientación, la iluminación natural y artificial, el paisaje percibido, la continuidad espacial, visual y funcional, la definición ambiental, las superficies libres, el equipamiento institucional, la variedad de elementos personales presentes y las posibilidades de personalización del ambiente.
La investigación se orientó de forma exploratoria a relacionar la manera en que estas características del ambiente condicionaban el uso de los espacios por las personas y como influían en los gradientes de socialización y privacidad posibles. En el marco de una investigación cualitativa, se realizó una exploración creciente y una inmersión sucesivas en el campo de observación que permitieron encontrar otras dimensiones y categorías de estudios que se relacionaron entre sí y que impactaron en los resultados.
Estas categorías se midieron sobre una muestra no probabilística, de nueve residencias para personas mayores (Fig.2). La categorización de la muestra está definida por parámetros ambientales comunes que agrupa a todos los casos observados de acuerdo con los estándares exigidos por el INSSJP y las normativas básicas exigidas por las reglamentaciones enunciadas. Todas estas instituciones tienen una escala intermedia de ocupación y agrupan entre veinticinco y cuarenta residentes aproximadamente, salvo una de ellas, de mayor tamaño, que se encuentra subdividida en grupos de habitantes equivalentes. Los residentes en su gran mayoría, tienen una estancia estable y de larga estadía y, pasan tiempos prolongados en estas instituciones; así se convierte en sus hogares permanente con relaciones nuevas con el ambiente y con otros residentes.
Se observaron en estas instituciones las siguientes tipos de espacios: privados, donde es posible lograr intimidad y/o realizar una actividad solitaria, en general representados por los dormitorios y baños; los espacios intermedios, aquellos ámbitos comunes donde es posible lograr algún grado de intimidad y/o realizar una actividad con pocas persona s, mayormente espacios de circulación ensanchados o salas de estar de pequeñas dimensiones y por último, en espacios de interacción social, aquellos ambientes comunes donde es posible establecer y realizar actividades con vínculos sociales amplios, salas de estar mayores y comedores.
En las observaciones se han considerado las configuraciones espaciales más frecuentes que se ordenan según criterios tipológico – arquitectónicos de organizaciones lineales y centrales que se observan en la totalidad de las unidades muestrales. Las distintas maneras en que se ordenan las funciones y actividades de las residencias, según esos criterios tipológicos, han sido identificados en la forma de patrones que definen las relaciones entre los espacios. El reconocimiento de las relaciones espaciales por parte de los residentes que cada organización enfatiza, les permite a las personas identificar y elegir ámbitos con diferentes gradientes de estimulación sensorial y social. Esta propiedad edilicia es valorada por esta investigación dado que rescata la capacidad volitiva de las personas que pueden reconocer esta cualificación del ambiente.
Las mediciones fueron posibles mediante los instrumentos de relevamiento como la observación directa del ambiente. Se tuvieron en cuenta los comportamientos de los residentes en las diferentes categorías de espacios a medida que se desarrollaban las actividades libres y programadas en diversos momentos del día. Estas mediciones se apoyaron con documentaciones y registros gráficas variados, recopilación de planos técnicos oficiales y planos de arquitectura, fotografía, memorias escritas y entrevistas semiestructuradas. Se confeccionaron las matrices para el procesamiento y comparación de los datos que permitió elaborar el diagnóstico (Figs.1 y 3).
11La ampliación de modos diversos del hábitat son parte de una discusión teórica y práctica actual, en tanto satisfacer las demandas de alojamiento de los diferentes rasgos de las vejeces. En la actualidad, en Argentina, estos dispositivos residenciales variados y complementarios están en una etapa aún de desarrollo. Se despliegan en la forma de las viviendas tuteladas, intergeneracionales, colaborativas y centros de día especializados.
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2 Se ha detectado que ¨… los adultos mayores institucionalizados suelen ser más frágiles y presentan un mayor deterioro cognitivo y/o funcional, que provoca la caída de más de la mitad del grupo al menos una vez al año¨ (Hormigo Sánchez 2023).
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3 Aquí la autora explica cuáles son los límites infranqueables sobre los cuales operan las instituciones, aunque hubieran realizado esfuerzos ambientales en la adaptación al medio institucional: ¨…aquellos centros en los que los residentes están aislados de la comunidad y no tienen suficiente control sobre sus vidas y sobre las decisiones que les afectan, y los requisitos de la propia organización tienden a tener prioridad sobre sus necesidades individualizadas¨ (Vázquez 2021).
4 Laterza Calosso, J. (2015). Los Espacios para la Socialización y/o Privacidad de Personas Mayores, en las Residencias de Larga Estancia de Mar del Plata. I+A Investigación + Acción, nro. 17 (año 18), págs. 85-110.
5 La revisión de las reglamentaciones fue: a nivel Nación: (Reglamento del registro de prestadores del servicio de geriatría del INSSJP PAMI. Res. 559/01), a nivel Provincia de Buenos Aires (Ley 14263) y nivel Municipio de General Pueyrredón (RGC. Ord. 6997. Ord. 4751. Regl. Inst. Ord. 12.236. Regl. Acc. Ord. 13.007. Hog. Ord. 13.647).
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Figura 1. Cruce de Variables, donde se describen los valores medidos en cada Unidad de Análisis. Con la Variable 1) Diversidad Ambiental: se midieron el grado de iluminación y la continuidad espacial; y con la Variable 2) Posibilidades de Personalización: se midieron la ambientación y el equipamiento. Fuente: Elaboración propia en base a la reelaboración de planos de arquitectura y fotografías tomadas en las observaciones de las Residencias pertenecientes a la muestra.
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Figura 2. Definición de la muestra de Residencias mediante un cuadro que incorpora las plantas de arquitectura, secciones y fotografías exteriores. En las plantas se referencian con color los espacios de interacción social, los espacios intermedios y los espacios privados. Fuente: Elaboración propia en base a la reelaboración de planos de arquitectura, fotografías de las observaciones de Residencias e imágenes de Google Street View.
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Figura 3. Ejemplo de análisis de categorías espaciales en color y numeración de patrones ambientales sobre Plantas de Arquitectura. Fuente: Elaboración propia en base a la reelaboración de planos de arquitectura y fotografías tomadas en las observaciones de las Residencias pertenecientes a la muestra.
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Figura 4. Espacio común con relación directa al espacio exterior. Complejo La tranquilidad. Fuente: fotografía tomada en las observaciones.
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RESULTADOS
Las observaciones en cada una de las residencias en función de las variables enunciadas, han permitido la ponderación de los siguientes aspectos. El cumplimiento de las normativas para las superficies de ventilación está garantizado para los espacios privados de los dormitorios. En muchos de los casos analizados, estas ventilaciones están aseguradas por la repetición de llenos y vacíos, derivadas de la organización en planta de las edificaciones, a través de patios sucesivos.
En el caso de los espacios comunes y de interacción social, dos tercios de todos los casos estudiados, ventilan a espacios exteriores, sin embargo, se ha podido constatar que los restantes no poseen las superficies de ventilación mínimas exigidas por las reglamentaciones. También se han observado espacios comunes que ventilan indirectamente al exterior, a través de algún espacio intermedio común de menor superficie, como galerías y otros espacios de conexión (Figs. 4 y 5).
Dentro de las categorías de espacios privados, en su mayoría dormitorios, más de la mitad de los mismos se orientan a patios de servicio, a veces en una posición enfrentada a otros espacios privados. Estos patios se encuentran, en general, mal orientados con respecto a la luz solar. Así mismo, se ha notado que hay un mayor cuidado y adecuación con la orientación de los espacios comunes.
La iluminación natural se ve ampliamente condicionada por la orientación de los espacios descritos anteriormente, que derivan en carencias significativas. Se ha observado que muchos de los patios a los cuales se orientan los dormitorios y otros espacios privados, tienen dimensiones particularmente exiguas y en algunos casos mucha profundidad; esta condición no permite la llegada adecuada de la luz natural, sobre todo en las plantas inferiores. Los espacios comunes que gozan de una mejor orientación tienen una regulación lumínica más apropiada, pero en varios casos, las vinculaciones indirectas hacia el exterior derivan en una categoría lumínico-ambiental relativamente pobre.
Las condiciones de la iluminación artificial se hacen aún más deficitarias. En muchas residencias observadas, se han detectado focos de luz sin difusores y de escasa potencia en los espacios interiores.
En algunos de los casos analizados, se ha observado que los espacios comunes, de acuerdo con sus ubicaciones topológicas, pueden capturar paisajes exteriores, ya sea a través de patios verdes con vegetación o a la calle de manera directa, pero en varias residencias las relaciones son subordinadas. La situación de los dormitorios es mucho más introspectiva y son muy pocos los que tienen una orientación efectiva a algún paisaje valorado en sus condiciones perceptuales o como categoría expansiva.
Otras condiciones estudiadas en las residencias fueron aquellas secuencias entre espacios que contribuyen con una mejora ambiental significativa, por medio de la integración de las cualidades de cada uno de ellos. En algunos espacios comunes intermedios de menor superficie, como las circulaciones horizontales, existen ciertos enlaces espaciales, conexiones y continuidades funcionales. Algunos de estos espacios presentan ensanchamientos y asociaciones con ámbitos próximos, sin embargo, las presencias de espacios intermedios son escasas en general. Los atributos particulares de estas posibles relaciones espaciales se encuentran sólo en pequeños recortes, en la mayoría de los casos estudiados. Incluso cuando estos espacios intermedios aparecen enunciados, su uso estratégico es poco aprovechado. La condición de muchos de estos espacios de transición se resuelve a través de circulaciones estrechas con dificultades para la movilidad general y no siempre funcionan en la forma de articulaciones o rótulas que garanticen un resguardo ambiental y comprensible de los recorridos entre los espacios públicos y privados (Figs. 6, 7 y 8).
Las relaciones espaciales entre ambientes como recurso de apuntalamiento de la orientación de los residentes, es más exigua en los espacios comunes mayores, que suelen resolverse en sí mismos, en situaciones que apuntalan su definición espacial en recintos más cerrados.
En cuanto a la definición ambiental de las residencias analizadas, la reproducción de la imagen del ambiente ya sea institucional y/o doméstica en general, está ligada y condicionada por las infraestructuras existentes. El control de la escala, por medio de la configuración de sectores con pequeños grupos de residentes, es una estrategia poco utilizada. La utilización de tonos, colores, y texturas que colaboren con la reproducción de un ambiente más íntimo, en la mayoría de los casos, se encuentra contaminada de revestimientos como guarda-cantos, enlucidos y revestimientos impermeables (Figs. 9 y 10).
Sin embargo, se han identificado en algunos casos, estrategias y búsquedas de efectos visuales, por ejemplo, a través del color para sugerir mayor amplitud espacial o para lograr el efecto contrario. También se han observado estrategias para contribuir en la orientación de los residentes por medio de una fácil identificación o señalización, a través de la diferenciación y el contraste, en las relaciones de profundidad y, de figura y fondo.
Para poder medir las posibilidades de personalización, se han contabilizado las superficies disponibles en relación con los equipamientos existentes. El cruce de estas variables ha permitido detectar que, en algunas instancias, como en el caso de ambientes comunes, se dispone de un espacio suficiente que representa un cincuenta por ciento de las superficies verticales y algo menor en las horizontales. Se ha observado que algunos de estos pequeños excedentes en ocasiones, se usan para la definición de un ámbito más íntimo. (Figs. 11 y 12).
CONCLUSIONES
Las reflexiones sobre las condiciones ambientales de las residencias que han arrojado las observaciones y sus consecuentes resultados se dirigen hacia las siguientes consideraciones. Si bien las normativas han hecho un gran avance en la sensibilización de la relación ambiente - individuo, las formalizaciones consecuentes en el espacio y los ordenamientos de la arquitectura destinadas a los mayores aún muestran desajustes muy significativos. Algunos rasgos normativos todavía arrastran ciertas especificidades en la regulación, considerando las variables de forma independientes sin entender, por ejemplo, que la integración de las condiciones de ventilación, iluminación natural, orientación y paisaje percibido, deben considerarse asociadas para lograr situaciones de mayor valor ambiental. Este aspecto es recurrente en la mayoría de los dormitorios observados, donde las orientaciones hacia un paisaje rico y estimulante son poco frecuentes.
Estas consideraciones implican pensar no sólo, los recortes ambientales particulares, sino también los ordenamientos generales de las edificaciones, en la forma de posibilitadores de condiciones espaciales ampliadas. De acuerdo con esta situación sería pertinente evaluar la forma en que se comportan las diferentes tipologías edilicias para los requerimientos de las residencias. Se han observado repeticiones sistemáticas en las agrupaciones de los espacios en la forma de baterías, sin jerarquizaciones que puedan anclar un ámbito con escenarios ambientales y perceptuales superadores. Estos ordenamientos se dirigen hacia una población especial, que pasan mucho tiempo al interior, a veces en los dormitorios, en el marco de convalecencias prolongadas. Estas circunstancias se generalizan, por el uso de modelos que arrastran aún un sistema socio-sanitario asistencial que, derivan en situaciones de relativo confinamiento social. La disposición introspectiva en los ordenamientos de muchos espacios privados como los dormitorios, no hacen más que reforzar estas concepciones. Como se ha visto algunos espacios comunes de las residencias hacen un esfuerzo mayor en la integración de la ventilación, iluminación, orientación y paisaje, a veces de forma indirecta, pero en los espacios privados es muy poco cualificada en general.
Estas condiciones implican también, carencias en la definición del confort climático interior de las edificaciones estudiadas, que liga las variables de la temperatura con las variaciones cromáticas de la luz, que facilitan las orientaciones adecuadas. Estos aspectos serían deseables de tener en cuenta en función de las características rigurosas de la región bioclimática donde se encuentran estas residencias, con inviernos prolongados. Las observaciones sobre la iluminación artificial y ciertos rasgos de la iluminación natural han permitido detectar recurrentes zonas de penumbra o con poco control de los reflejos y los deslumbramientos, sobre todo de las superficies horizontales. Estos contextos se configuran altamente negativas para las poblaciones de las personas mayores, con alta prevalencia de caídas y deterioros cognitivos en diversos estadios, que derivan en eventos confusionales y de desorientaciones espacio -temporales episódicas.
Otras condiciones del ambiente estudiadas fueron las secuencias entre espacios, la continuidad perceptual y funcional de los edificios. Estos encadenamientos pueden contribuir en la estimulación de la actividad motora, los recorridos y el afianzamiento cognitivo del espacio. Estos reconocimientos son particularmente significativos en el refuerzo de la orientación dentro de ordenamientos espaciales no domésticos. Estas condiciones están muchas veces sostenidas por los enlaces que pueden propiciar los espacios intermedios en la forma de ámbitos de interacción social complementarios, para encuentros y actividades más espontáneas, que estimulen la apropiación de ¨lugares¨ por parte de los residentes. Estas formas de uso del ambiente contribuyen en la construcción de mapas mentales más significativos del espacio que pueden apuntalar la comprensión, la adecuación y el anclaje al medio físico.
La consolidación de una imagen más doméstica que continúe con las características del hábitat que tradicionalmente han ocupado los residentes a lo largo de sus vidas, en general, deriva en resultados híbridos.
La reutilización de los ordenamientos edilicios rígidos de las tipologías edilicias del pequeño hotel, sin las adecuaciones y reorganizaciones necesarias, derivan en propuestas espacio – ambientales muy acotadas. Muchas veces los esfuerzos están en la resolución de puntos conflictivos, como los cambios de nivel de los solados, y ciertas adecuaciones de los sanitarios, dirigido a un cumplimento exiguo de las normativas. Sin embargo, en una gran cantidad de instituciones se ha observado que no se han enfocado en la definición de ordenamientos más integrales, que desde lo espacial se constituyan en un ambiente propositivo.
En la misma dirección las carencias en el control de la escala, por medio de la configuración de sectores con pequeños grupos de residentes, se ha detectado como una estrategia poco utilizada. Por estos aspectos las resultantes ambientales en las residencias de mayores dimensiones, aluden mayormente, a lo institucional.
En este sentido el uso y la variedad de elementos personales podría colaborar con la reducción de las imágenes institucionales por medio de la incorporación de equipamientos a elección de los residentes. Esta forma de ordenar el ambiente podría posibilitar la realización de alguna actividad que responda mejor a los intereses personales, y no tanto a las previsiones de las normativas o a los programas que proponen las residencias. Sin embargo, este recurso es aprovechado en situaciones secundarias y rincones en el espacio como oportunidades remanentes, pero no como consecuencia de las concepciones generales y más abarcadoras del ambiente de los hogares. Así mismo las superficies vacantes se reducen significativamente en los dormitorios, que serían los ambientes más susceptibles de intervenciones en este sentido.
Es de notar también las necesidades en todos los ambientes, del incremento del diez por ciento de superficie extra, como mínimo, para la circulación de ayudas técnicas como sillas de ruedas, andadores y/o bastones. Esta condición es aún más apremiante en las distancias entre los equipamientos, el mobiliario y los paramentos verticales, en las circulaciones horizontales y los espacios de transferencias.
Las carencias observadas en la configuración de espacios intermedios para diferentes gradientes de relaciones personales y ambientales, deriva en la prevalencia generalizada de la polarización ambiental. Este esquema espacial binario tiende a definir sólo las opciones del aislamiento individual categórico o socialización plena con toda la comunidad de la residencia. Estas condiciones restringen en los residentes el balance volitivo de los niveles de estimulación sensorial y social.
En nuestros supuestos iniciales enunciábamos esta poca flexibilización del ambiente como un rasgo marcadamente negativo de la institucionalización, que contribuye con ciertos rechazos de las personas mayores y la sociedad hacia estas facilidades socio- sanitarias como forma de hábitat. Esta situación se convierte en muy relevante cuando las personas mayores pasan varios años en estos ámbitos y colabora escasamente en la transición hacia estos hogares.
Se han observado intentos de mejoras en varias residencias, pero en el marco de las resistencias e inercias tipológicas mencionadas que condicionan los alcances.
Sin embargo, también se ha detectado que muchas de estas edificaciones cuentan con ciertos registros de flexibilidad espacio-ambiental que pueden colaborar en la compensación de los desajustes encontrados. La calibración de las variables analizadas, mediante el conocimiento detallado de las tolerancias remanentes de las tipologías arquitectónicas, en sus factores de ocupación de la parcela y posibilidades constructivas, podrían mejor las respuestas de estos desacuerdos críticos entre persona-ambiente. El aprovechamiento de estas tolerancias tipológicas en el análisis proyectual puede colaborar en el equilibrio entre la cualificación ambiental, los rendimientos empresariales de estas instituciones, y las condiciones de las normativas.
El diagnóstico ambiental que se presenta en este estudio se apoya en investigaciones previas realizadas en un proyecto de investigación mayor6. A su vez, esta valoración ambiental derivó en una investigación proyectual nueva. En ella se eligieron tres residencias de la muestra y se diseñaron estrategias ambientales sobre los remanentes espaciales de las tipologías arquitectónicas. De esta forma por medio de reordenaciones y crecimientos ajustados de edificación se intentaron mejorar las problemáticas enunciadas. Se evalúan la inversión en recursos para llegar a estos objetivos y se observan los balances necesarios entre los beneficios privados y las prestaciones socio-sanitarias.
En este informe se reconoce las limitaciones de los resultados al trabajar con una muestra no probabilística, es por ello que se enfatizan los aspectos cualitativos del estudio, complementarios de investigaciones previas. Los resultados encontrados se ven reflejados en un universo grande de casos en la ciudad, derivados por una presión muy alta en la demanda de estas instituciones de larga estancia.
Las experiencias del grupo de investigación en la evaluación ambiental de estas instituciones reflejan que en condiciones socio sanitarias más holgadas desde lo socio- económico, estos aspectos enunciados pueden ser menos críticos en la relación persona – ambiente. Sin embargo, la polarización ambiental y la concentración en la resolución de situaciones particulares en el espacio, centrada en el cumplimiento normativo, sigue siendo dominante. Estas miradas pueden ampliarse hacia una comprensión más integral de las posibilidades tipológicas de cada edificación y sus propiedades tanto internas como en sus relaciones con el entorno inmediato. De esta forma, se pueden encontrar recursos edilicios a veces solapados en la investigación proyectual, que pueden colaborar con los desajustes descritos.
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Figura 5. Espacio común con relación al exterior a través de otro espacio secundario o en condición de servidumbre. Residencia Las lilas. Fuente: fotografía tomada en las observaciones.
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Figura 6. Diferentes cualificaciones de los espacios intermedios y las relaciones con las circulaciones. Residencia Atlántica Sur. Fuente: fotografía tomada en las observaciones.
Figura 7. Residencia Atlántica Sur. Fuente: Fotografía tomada en las observaciones.
Figura 8. Hogar Asociación Cristiana Marplatense. Fuente: fotografía tomada en las observaciones.
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Figura 9. Resolución ambiental de una imagen con carácter más doméstico. Residencia Atlántica Sur. Fuente: fotografía tomada en las observaciones.
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Figura 10. Resolución ambiental de una imagen institucionalizada. Hogar Cristina II. Fuente: fotografía tomada en las observaciones.
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Figura 11. Ambiente con escasa personalización, indiferencia en el ordenamiento del equipamiento y sin regulación de la escala. Complejo La tranquilidad. Fuente: fotografía tomada en las observaciones.
Figura 12. Ambiente personalizado, por medio de mobiliarios de propiedad de los residentes, o similares. Regulación de los gradientes de socialización a través de la configuración del equipamiento. Complejo La tranquilidad. Fuente: fotografía tomada en las observaciones.
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6 Hábitat y Comunidad para la Tercera Edad, Grupo Taller de Estudios de Diseño Habitacional, Facultad de Arquitectura Urbanismo y Diseño, Universidad Nacional de Mar del Plata.
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